viernes, 22 de septiembre de 2017

Parachoque
es el que para el choque
pareciera que hoy no existieran
no evitan ningún accidente
están limados
como superficies jabonosas
intentando que un auto
monte al otro
Pero al impactar saltan piezas
donde antes combaban
latas o fierros
Y yo deseo
sean hoy de espuma
mientras el hombre
intenta safar las piernas
blando y rígido
al mismo tiempo.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Jean Nicolás
antes de despertar
enseñame tu lengua
antes de las palomas
que ya me sobrevuelan
semejante a un pan
hecho migas o añicos
no me cuentes nada urgente
ni menciones tu isla salvaje
pues ya soñé con un caballo
cimbrando nuestras cabezas
de estas palmeras tan australes
cuelgan coquitos y fluyen mieles
cada torre en esta plaza
tiene un reloj o una campana
o aguarda en las cornisas
un maniquí que se precipita
Que dios tan raro
el de esa iglesia
te querrá así
tan negro
tus manos deliciosas
sacudieron mi hombro
con una bondad beata
me levanté de esa banca
como zafado de un anzuelo
te conozco
leí tus libros
la plaza estaba vacía
y éramos los dos solos
compartiendo un cigarro
hablando en una lengua
conjugada por el humo
A Jean Nicolás Bongo-Bongo (Puerto Príncipe 1967)
Ese año reciente me vestí
con una capa negra
en la que rebotaba el sol
la luz se concentró en mis ojos
y yo estaba contento y ciego
No conocía ya el sudor
aplacé una ducha por meses
total, yo vivía en un acuario
puse cortinas gruesas
que repelían los rayos
de la cocina, el baño y el living
sentí la oscuridad en cada sitio
mi cama seguía ahí
y en ella reposaba la espalda
sin saber que hora era.
Agudice el tacto
leí los libros según su forma
y apilándolos
construí pequeños plintos
donde exhibía objetos.
Un día la ventana la abrió el viento
afuera había una noche
iluminada por faroles
pude ver después de meses
mi sombra en el parqué
y vomite como nunca
y mi sombra era la de un calamar
emergiendo de zonas abisales
Por qué ha sido tal la insistencia
a ignorar todo camino alternativo
que nos aleje de la autopista circular.
Qué distorsión a la vista torna en vapor
las letras de los carteles brillantes
dejándonos huérfanos de instrucciones
a quienes no podemos confiar en el instinto.
Recibir al viajero
Que viene de lejos
Después de un tiempo
Cargado de mil vivencias
Hablar de aeropuertos
Raciones de avión
Equipaje ajado
Cae agua desde arriba
escurre bajando a raudales
y humedades inundan la ribera
Entra el mar por el río
y se divisan antenas
parloteando con bidones
Secos están esteros y pozos
reinos vegetales mendigan gotas
a flamantes botellas de descarte
Arden hectáreas finitas
y se espera llegue lluvia
propulsada por turbinas
Reparo en ese anaquel estrecho
que rebosa etiquetas doradas
y con ellas me ahogo con holgura
o me torno un vapor liviano
que sobrevuela el ánimo nublado
Solo la propia existencia
poco más se puede afirmar
la sonda Cassini se aproxima
a su gran final en Saturno
el individuo se conduce
reclamando autoridad
sobre todo lo que sea
en un anillo cupo el mundo
en sus manos un sol
La costa perfecta
no se interrumpe
por refinerías
ni por riscos
el paisaje colosal
no se accidenta
por muelles
ni ensenadas
nada sobra en el litoral
todo va moldeando
su definitiva forma
las playas se agrandan
cuando el mar se retira
las rocas se afinan
y los granos de arena
se mueven y tornean
cada cosa
es una totalidad
mientras avanzo
por los bordes
incluso conmigo ausente
cada cosa seguirá existiendo,
será una ola congelada y tibia
colérica
reducida a cenizas mansas
yo cierro los ojos
y estoy en cualquier parte
capeando un temporal
en el alero de una casa
allá, en San Carlos de Chiloé
el amor es triste 
se evapora lento
y escurre sutil
como un deshielo
lo gigante entumece
y aquello tan dulce
se extingue diluido
como cada fecha
los charcos tibios
frente al refri
mojan mi cocina
y no mojan nada más




Despertar en agua potable
bajar el cerro a raudales
mandarle un mail al Melis
subir a comer sus panes

miércoles, 6 de septiembre de 2017



Vibra algo en el bolsillo
la carne que cargo
levemente se estremece
por una corriente débil
la verdad, tras el pantalón
son solo bellos erizados
y extremidades que pestañean
como una musculatura equina
perturbada por las moscas
mi reloj no es tan antiguo
el segundero mide el pulso
y de vivir ni me entero
hurgando constato monedas
boletas y un mechero
tirita el pie izquierdo
encaramado sobre el derecho
deseo el sonido que espero
un relincho cercano al quejido
veo que el móvil está quieto
sobre la mesa con los libros
sin indicios de parpadeo
ni mínimos juegos de luces
mi reloj se anticúa
pendiendo de una cadena
debo revisar por completo
el cableado de este cuerpo
nadie golpea a la puerta
ni galopa en el pasillo
el teléfono esta mudo
y el buzón vacío
yo cambio de posición
para evitar el hormigueo
y mientras leo
un caballo amigo
asomado a la ventana
prende un cigarro negro
invitándome a ser llanero.